Türkiye Cumhuriyeti

Karakas Büyükelçiliği

Büyükelçilik Duyurusu

"declaración Del Excmo. Señor Ahmet Davutoğlu, Primer Ministro De Turquía, En Relación Con Los Armenios Otomanos Que Perdieron La Vida En El Periodo De Desintegración Del Imperio Otomano , 21.04.2015

"DECLARACIÓN DEL EXCMO. SEÑOR AHMET DAVUTOĞLU, PRIMER MINISTRO DE TURQUÍA,  EN RELACIÓN CON LOS ARMENIOS OTOMANOS QUE PERDIERON LA VIDA EN EL PERIODO DE DESINTEGRACIÓN DEL IMPERIO OTOMANO

 

En los últimos años del Imperio otomano muchos ciudadanos otomanos de diversos origenes étnicos y religiosos, que habían vivido en paz y armonía durante siglos, padecieron grandes sufrimientos que dejaron profundas huellas en la memoria.

 

Siendo descendientes de las naciones de diferentes de orígenes étnicos y religiosos que vivieron estos sufrimientos en el contexto de la Primera Guerra Mundial, comprendemos los sucesos, recordamos con respeto a los armenios otomanos inocentes que perdieron la vida y les damos nuestro más sentido pésame a sus descendientes.

 

Proteger y defender el recuerdo de los armenios otomanos y el legado cultural  armenio es para Turquía un deber histórico y humano.

 

De acuerdo con esta idea, el 24 de abril se celebrará, por primera vez, un acto religioso organizado por el Patriarcado Armenio en recuerdo de los armenios otomanos, que serán recordados también en Turquía, como en todo el mundo.

 

Tal y como afirmó el Presidente de la República, el Excmo. Sr. Recep Tayyip Erdogan, en su mensaje del 23 de abril de 2014, cuando todavía era Primer Ministro, tendría mucho más sentido recordar a los armenios otomanos con “un acto conjunto de Turquía y Armenia digno de estos países”.

 

Esta postura madura y moral sólo será posible el día en que la historía se deje de utilizar como instrumento político.

 

La vieja civilización de Anatolia nos enseñó a defender nuestra historia, a recordar juntos las alegrías y las tristezas, a curar juntos nuestras heridas y a mirar al futuro juntos.  

 

Como ya expresé en mi mensaje del 20 de enero de 2015, con ocasión del aniversario de la muerte de Hrant Dink, “existe la posibilidad de que los dos antiguos pueblos alcancen  la madurez necesaria para entenderse y mirar al futuro juntos”.

 

Asimismo,  hoy también, como dicta nuestra responsabilidad histórica y nuestro deber humano, recordamos con respeto a los que perdieron la vida en los sucesos que ocurrieron hace cien años, sin hacer distinciones entre los sufrimientos padecidos.

 

Por otro lado, estamos convencidos de que para aliviar el dolor que estamos sufriendo es importante tanto enfrentarse al pasado de forma honesta como recordar a los fallecidos.

 

Es posible determinar las responsabilidades y las causas del sufrimiento vivido durante la Primera   Guerra Mundial.

 

No obstante, reducir todo a una sola palabra, y atribuir con generalizaciones la responsabilidad de este sufrimiento a toda la nación turca, e incluir todo esto en un discurso del odio, es problemático tanto desde el punto de vista legal como ético.

 

Las profundas huellas que dejaron los exilios y las masacres que sufrieron los ciudadanos otomanos turcos y musulmanes hace cien años, perviven aún hoy en la memoria de la gente.

 

Ignorar esta realidad, y hacer distinciones entre los sufrimientos es erróneo desde el punto de vista histórico y a su vez inaceptable desde el punto de vista ético.

 

De hecho el pasado reciente nos ha demostrado que las memorias enfrentadas no traen consigo  un buen resultado.

 

En este contexto, hay que escuchar la voz y respetar la memoria y la conciencia de todos los ciudadanos otomanos.

 

Para alcanzar la verdad, son suficientes la memoria justa, la empatía, un lenguaje respetuoso y una perspectiva razonable y objetiva.

 

Turquía, facilitando un ambiente en el que se pueden  expresar, discutir todas las opiniones de forma libre, y en el que se pueden investigar todo tipo de datos y documentos, está  cumpliendo su deber para construir un futuro común.

 

Siendo los descendientes de dos pueblos que compartieron el mismo destino en la alegría y en la tristeza hace cien años, la responsabilidad que nos toca ahora es curar las heridas centenarias  y establecer los lazos humanos.

 

Turquía no permanecerá indiferente ante esta responsabilidad y seguirá haciendo todo lo posible para conseguir la paz y la amistad.

 

Asimismo hacemos un llamamiento a terceras partes para que adopten una postura basada en la memoria justa y un futuro  común en paz, en lugar de hurgar en las heridas del pasado.

 

Con estos sentimientos y pensamientos, una vez más recordamos con respeto a los armenios otomanos que perdieron la vida en 1915,  durante el periodo de reubicación, y compartimos el dolor de sus hijos y nietos."